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De la publicación Repensar América Latina, impresa en 2011 por la Oficina Regional de Ciencia de la UNESCO para América Latina y el Caribe, con sede en Montevideo, extractamos los siguientes apartes del artículo “La educación superior en el mundo y en América Latina y el Caribe: principales tendencias”, cuyo autor es el experto internacional en Educación Superior, Francisco López Segrera.
Algunas tendencias predominantes en la Educación Superior en ALC entre 1990 y 2010: |
- De acuerdo con estadísticas de la UNESCO, “la matrícula en las IES pasó de 267.000 en 1950 a 17.757.000 en 2009” (pg.213).
- Según datos de la UNESCO, “la tasa bruta de matrícula promedio ha pasado de 17% a principios de los años 90 a cerca del 34 % en la actualidad” (pg. 214).
- “La población de bajos recursos tiende a resultar excluida de la educación superior pública por haber asistido a escuelas de menor calidad, lo que les impide aprobar los exámenes de selección. Muchos ingresan en las universidades de menor calidad del sector privado. En Brasil, 74% de los alumnos matriculados en universidades pertenecen al quintil 1, el más elevado, y solo 4% al menos elevado; en México la proporción es de 58 y 6; en Chile de 65 y 8; y en Ecuador de 42 y 6” (pg. 215).
- “En catorce países, treinta y una instituciones otorgan créditos educativos por un monto de cuatrocientos millones de dólares. La Caixa Económica Federal de Brasil cubre 50% de esta cifra, le siguen el ICETEX de Colombia y FUNDAYACUCHO de Venezuela. (….)” (pg. 216).
Resaltamos una de las recomendaciones formuladas por el autor, que coincide con la visión que dio origen a la primera Institución de Crédito Educativo en el mundo en el año 1950, y que mantiene su plena vigencia:
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“Los sistemas de educación superior deben articular fórmulas eficaces que asignen la igualdad de oportunidades para todos los universitarios, al margen de si acuden a instituciones públicas o privadas, y que permitan un retorno de la inversión educativa realizada con recursos públicos, de modo que el estudiante devuelva a la sociedad y a su país, en su totalidad o en parte, los recursos invertidos en su educación una vez concluida la primera etapa e inserto en el mercado laboral” (pg. 226). |
Para acceder al texto completo del artículo (páginas 207 a 232 de la publicación),
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