|
Los
limitados recursos económicos de que disponen
los distintos Gobiernos de la América Latina
y el Caribe han dificultado la inversión
para ampliar el acceso a la educación superior
de los jóvenes latinoamericanos.
El mecanismo del crédito educativo surgió
como respuesta para atender esta necesidad. Gracias
a la labor que han cumplido las Instituciones y
los Programas de crédito educativo, muchos
jóvenes han tenido la oportunidad de acceder
y culminar sus estudios.
Países como Colombia, Ecuador, Perú,
el Salvador, Panamá, Paraguay y República
Dominicana, entre otros, han plasmado en sus Constituciones
su compromiso para establecer y fortalecer sistemas
de crédito educativo. Otros actores, como
la banca privada, el sector cooperativo, y las instituciones
de educación superior, se han unido a este
esfuerzo, dando como resultado el que las posibilidades
para adelantar estudios a nivel terciario se hayan
ampliado considerablemente.
Las
acciones emprendidas por dichos actores comparten
objetivos comunes, que pueden formularse así:
-
Democratizar el acceso de los estudiantes a la
educación superior, apoyar su permanencia
en este nivel, y la culminación de sus
estudios.
-
Crear en el estudiante conciencia de su responsabilidad
personal y de su solidaridad social.
-
Proveer una fuente de recursos financieros que
se recuperan y reutilizan.
-
Contribuir al desarrollo personal e incidir en
el progreso del país.
De
acuerdo con análisis de datos disponibles,
hay resultados exitosos, si bien quedan aún
grandes retos para seguir fortaleciendo la gestión
en el futuro
El
autor del artículo es el actual Director
Ejecutivo de la Asociación Panamericana de
Instituciones de Crédito Educativo –APICE-
quien hizo una presentación del mismo en
la Conferencia Panamericana de Crédito Educativo
que tuvo lugar en Lima durante los días 22
y 23 de marzo de 2007. |