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| 27
de abril: Día Internacional del Crédito Educativo |
Todos los años,
el 27 de abril, la Asociación Panamericana de Instituciones de
Crédito Educativo, ÁPICE, y la comunidad educativa panamericana
y mundial se unen para celebrar el Día Internacional del
Crédito Educativo.
Este
día fue establecido en virtud de que el 27 de abril de 1919
nació en Bogotá, Colombia, Gabriel Betancur Mejía,
abogado, economista, administrador, diplomático y educador,
hombre de profunda visión social, que intuyó la importancia
de invertir en educación como fuente de desarrollo de los
ciudadanos y de las naciones. |
Ante la evidente dificultad de acceder a la educación superior
que él mismo soportó, y que pudo observar en diferentes
países, ideó un mecanismo financiero para apoyar a
los estudiantes capaces académicamente y carentes de recursos
financieros: El crédito educativo.
Los esfuerzos de los
gobiernos, las empresas, las fundaciones, las instituciones de educación
superior, y las familias de todos los países, quienes desde hace
décadas apoyan financieramente a estudiantes de escasos recursos
y comprobada capacidad académica, dan como resultado que varios
millones de ciudadanos ostentan hoy títulos profesionales con los
cuales están contribuyendo al desarrollo de sus respectivos países.
A modo de ejemplo, en la región, más de cinco millones
de latinoamericanos han podido ingresar, cursar y culminar sus estudios gracias
a este mecanismo financiero.
Para destacar este
hecho, por iniciativa de ÁPICE, y con el apoyo de todos los afiliados
a ÁPICE en 18 países, y de todos aquéllos que comparten
la misma misión, cada año se celebra el Día Internacional
del Crédito Educativo. Dicha celebración conjuga varios
factores que conviene resaltar porque dan lustre y destacan la importancia
de este evento.
En torno a esta idea,
durante los recientes 60 años han surgido gran variedad de iniciativas
en todo el mundo: Entidades y programas de crédito educativo orientados
por Gobiernos, Organismos Multilaterales, Fundaciones, Instituciones de
Educación Superior, Cooperativas, Bancos, y organizaciones de la
más diversa índole. De esta manera los países han
conjugado esfuerzos para enfrentar el problema financiero que impide el
acceso y la permanencia de los estudiantes en la educación superior.
Dentro de las bondades del crédito educativo está
su carácter eminentemente financiero y social.
Por una parte, el crédito educativo estimula la
responsabilidad social porque motiva al profesional a sentirse comprometido
con su obligación de cubrir su deuda. De esta manera retorna beneficios
a la sociedad que le dio la oportunidad de estudiar. Por otra parte, estimula
la solidaridad intergeneracional porque, cuando el profesional paga, el
dinero recaudado sirve para financiar a estudiantes de la siguiente generación.
El alcance de este mecanismo es, a todas luces, sorprendente.
Con él es posible financiar pregrados, postgrados, maestrías,
doctorados, al igual que cursos de corta, mediana, y larga duración,
tanto en el país como en el extranjero. Su prioridad es atender
a los estudiantes provenientes de las poblaciones más necesitadas.
Es común escuchar, entre quienes han sido beneficiados, su experiencia
de haber logrado estudiar gracias a la oportunidad que les brindó
este mecanismo.
Los gobiernos de los diferentes países, convencidos
de la importancia de invertir en educación como una prioridad de
la más alta rentabilidad social, encuentran en el crédito
educativo un mecanismo práctico, útil y multiplicador de
los escasos recursos financieros. A las instituciones dedicadas a esta
labor les corresponde administrar los recursos de manera eficaz, eficiente
y efectiva para hacerlos rendir al máximo.
Por todo lo anterior,
en el Día Internacional del Crédito Educativo, ÁPICE,
en nombre de los millones de personas que se han formado gracias al apoyo
de este mecanismo, rinde homenaje al doctor Gabriel Betancur Mejía, Padre del crédito educativo, y a todos los fundadores
e impulsores de los Programas dedicados a esta labor en todo el mundo.
Para todos ellos nuestro profundo y sentido reconocimiento.
Igualmente, hoy 27
de abril, ÁPICE y los que compartimos el mismo ideal, invitamos a todos los ciudadanos, a las familias, a las entidades, a los gobiernos
y a la sociedad global, a aglutinar esfuerzos para hacer posible el amplio
acceso y permanencia en la educación superior para todos los seres
humanos.
La historia será
la encargada de rubricar los frutos de esta iniciativa que surgió
de la creatividad, la tenacidad y el deseo eficaz de un hombre dedicado
a encontrar soluciones para lograr la igualdad de oportunidades, la promoción
de la justicia, la superación de la pobreza y la construcción
de la paz.
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